Una situación un tanto circunspecta me ha llevado a la inocua conclusión de creer febrilmente en mi fascinación(concepto utilizado para describir lo referente al engaño o alucinación) por lo extraño o ajeno a mi realidad mental y física. He sido testigo del encandilamiento del hombre por los objetos y situaciones bizarras, vivencia que ha servido para dar un ejemplo a mi propio ser(extracto de mi conciencia), que el morbo no es nada ajeno a mí. Como gran curioso he descubierto el concepto de una de mis nuevas aficiones; las cuales competen gran parte de mi existencia mental y corpórea, siendo piezas claves que conforman mi personalidad, aún más, muchas de ellas se complementan con otras que actúan de manera tal que dependiendo del período o etapa en la que se encuentre la tierra y la luna, actúan de forma severa en mayor o menor grado según corresponda(a esto le dicen algunos andar con la luna); ingrediente faltante en esta receta es el bien llamado "Morbo Comicial". Se preguntarán por lo tanto, qué tan seria fue la situación para yo llegar a esta conclusión que no viene ni al meollo del caso real(o eso podría pensar alguien con todos sus sentidos básicos bien despiertos, y con básicos me refiero: ver, oír, tocar, saborear y oler). Resultado de un largo día lleno de pensamientos, reflexiones y conclusiones, producto de una discusión trivial e infantil, derivado de una escena más que dolorosa y surgido de una serie de asimilaciones enlazadas por la corriente del bien proclamado inconsciente.
El Morbo Comicial puede ser el inicio de una nueva sinápsis en el crecimiento y sanación del apodado Complejo Psíquico. Ya que una nueva fascinación nunca hace más mal que lo mal que hace el bien.
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